Obesidad y clase obrera.

Escrito por ElBlogDeMercury 11-06-2014 en Aportacionpersonal. Comentarios (0)

Si os digo que os imaginéis a un proletario, a un miembro o miembra de la clase obrera, ¿cómo os la imagináis físicamente? ¿Vestís a ese personaje con una gorra marrón, con ropa del siglo XIX, con la cara manchada de negro por la fábrica o por la mina, os lo imagináis hombre, mujer o niño? Y si tomáis la figura del siglo XIX. Un hombre barbudo, cansado, sudado y manchado, vestido con un traje marrón y sucio. Pero, ¿cómo os la imagináis físicamente? Si, ¿alta, baja? Y lo más importante, ¿la imagináis obesa? Seguramente no. 

La clase obrera se ha caracterizado estéticamente de muchas formas a lo largo de tiempo, en muchos entornos y trabajos, pero siempre se ha relacionado al hambre, por tanto, a la delgadez. El hambre siempre está presente en la clase obrera, ya sea por falta de alimentos o por falta de dinero a fin de mes, que viniendo al caso, es lo mismo. Esta relación de hambruna con la fisiología de un o una obrera te lleva irremediablemente a pensar en alguien delgado. Bien, lógicamente, para esto te transportas a tiempos pasados. 

Sin embargo, a día de hoy, la clase obrera ya no se caracteriza ni estéticamente ni fisiologicamente de una forma concreta, sino que varía según el trabajo. Así como también el escenario cambia y la tecnología. Pese a estos cambios, la clase obrera sigue cobrando de forma misera para mal sobrevivir a fin de mes. Si volvemos al siglo XIX, el burgués es caracterizado como un hombre o mujer obesa que toman manjares en sus gigantes mansiones, en fiestas, disfrutando de la comida que les sobra por todos lados, mientras que por la ventana se refleja a la clase obrera muriéndose de hambre. 

Hoy día, según los datos que nos ofrecen, hay problemas de obesidad que van ligados directamente a la clase obrera. La clase asalariada a día de hoy sufre de obesidad. Sin embargo, la burguesía se cuida, hace deporte, come sano, está en forma, generalmente. Esto es una generalización. Sirve para explicar el tema. Como digo, nos encontramos a día de hoy una clase obrera que sufre problemas de obesidad y una burguesía que se preocupa mucho por su estado físico. 

¿Es que ahora la clase obrera es la que disfruta de los manjares en sus mansiones mientras que la burguesía se muere de hambre? ¿O es que ahora la clase obrera obtiene tanto dinero que se permite el lujo de comer todo el día y por eso tienen los problemas de obesidad? 

La respuesta claramente es no. La clase obrera sigue atada a su cárcel burguesa, obteniendo un salario para sobrevivir. Imaginad, la clase obrera tiene problemas de obesidad por culpa de la clase burguesa. Si, efectivamente. 

La clase burguesa, observando las penurias de la clase obrera, su alienamiento, su estrés, su falta de motivación, su falta de recursos económicos, dieron salida a los establecimientos de comida rápida. La comida rápida significa precios bajos, significa olvidarse de cocinar tras un día de trabajo duro. Es por ello que la clase, alienada de su trabajo, no desean cuidarse, no son felices, no tienen motivación por ella. El estrés provoca un amor hacia la comida innecesario, comida insana, comida rápida. La burguesía lo sabe y por eso cada día hay más establecimientos de comida rápida. Las ofertas son para la clase obrera como el queso de la trampa del ratón. La clase obrera va en masa por las noches, al mediodía, a gastarse su poco dinero en los precios "populares" que ofrecen esta comida insana. Mientras tanto, la burguesía prefiere gastarse el día de trabajo de la clase obrera en un plato, del que ahora llaman cocina moderna y que no llena un plato de postre, pero que además de poco contenido, es sana. 

Si sumamos el consumo de comida rápida a la obesidad y la obesidad a un deseo de la clase obrera por bajar de peso, nos sale como resultados las dietas. Las dietas caras, los establecimientos dedicados a ilusionar a la clase obrera con productos milagrosos. La clase burguesa constantemente ilusiona a la obrera con utopías. 

También tenemos que señalar la obesidad infantil. La obesidad infantil también se da en la clase obrera con altos niveles. También viene derivado de las acciones de sus padres, es decir, de la alimentación insana. Que en los niños se traduce en la industria de las chucherías, bolsas de patatas fritas, productos con grandes contenidos de azúcares, harina, fritura... Esto, más una falta de motivación por hacer deporte, que es sustituido por el consumismo, por la tecnología y la falta económica de los padres para apuntar a sus hijxs en centros deportivos, de ocio, que se conocen comúnmente como las horas "extraescolares", llevan a una obesidad infantil cada vez más alta entre la clase obrera. 

Podemos decir para acabar y resumir, que la clase obrera ha pasado de tener una imagen delgaducha a tener una imagen obesa, no por sus festines, sino por la propia explotación del burgués que los convierte en seres alienados que buscan satisfacer su alimentación con comida rápida, es decir, comida que no conlleva una difícil elaboración, ni una perdida de tiempo. Pues el tiempo es oro, oro para la clase burguesa y condena para la obrera. Esta comida rápida, esta comida insana lleva a una obesidad que se desea eliminar. Bien, por una sociedad patriarcal que es gordofóbica, bien por posibles problemas de salud, lo que lleva a la creación de establecimientos y productos dieteticos y engañosos. El negocio de los gimnasios y el aislamiento de la clase obrera en cuartos como ratones dando vueltas en las jaulas. 

Señalo como broche final que el tema se ha generalizado e incluso exagerado, dado que generalizar conlleva a exagerar, para señalar y explicar este tema, que algunos y algunas no son capaces de relacionar. Un saludo.